Cuando emprendemos el viaje hacia ser padres, llenamos el equipaje de sueños, ilusión, esperanza, de magia, de proyectos futuros y por supuesto de mucho amor.  Sin embargo olvidamos lo vulnerables que somos como seres humanos y que la llegada de un hijo al mundo no esta ligada a una vida perfecta, sino que conlleva a riesgos; y es así como un día cualquiera, inolvidable para ti a tu hijo le diagnostican cáncer, o una enfermedad rara u otras enfermedades con necesidades especiales que requieran de la  dedicación de gran parte de tu tiempo y energía para cuidar de él. Además, es posible que también tengas otros hijos que los necesiten.

 

Pero existe otra persona de la cual no debes olvidar: TU PAREJA.

 

Trabajar en tu relación puede parecer una tarea más en una larga lista de cosas que debes hacer. Pero cuando el matrimonio es fuerte, funcionan mejor como equipo. Se comunican mejor. Se pelean menos. Y esto puede hacer que la vida sea mejor y más sencilla, no solo para usted, sino también para sus hijos.

 

Aquí encontrará 10 maneras de fortalecer tu matrimonio, que incluso los padres abrumados pueden poner en práctica (Hospital for Children Wilmington, DE Clinical Instructor in Pediatrics)

 

  1. Continúen hablando. El silencio dice mucho acerca de la relación, porque lleva a preguntarse: ¿de qué no están hablando? Con frecuencia, los padres de niños con necesidades especiales se guardan sus emociones. Uno de los padres podría sentirse culpable mientras que el otro está enojado. Uno de los padres podría sentirse abrumado mientras que el otro se siente dejado de lado. Hablen de estas emociones, pero sin juzgar lo que el otro siente. Dos personas en la misma situación pueden tener reacciones emocionales totalmente diferentes y ninguna es correcta o incorrecta. De hecho, escuchar por qué su pareja se siente o actúa de determinada manera puede ayudarlo y darle una nueva perspectiva. Si continúan hablando de las cosas importantes, podrán continuar hablando de cualquier cosa.
  2. Trabajen juntos. El resentimiento por el desequilibrio en las tareas del cuidado del niño y de otras responsabilidades puede dañar la relación. Si sientes que estás haciendo la mayor parte del trabajo, habla sobre esto y mira si hay una mejor manera de dividir las tareas. Tengan la conversación cuando los dos estén bien descansados y en buenos términos, no en el calor de una discusión o cuando estén enojados. Después, identifiquen juntos las fortalezas de cada uno; tal vez uno de ustedes sea mejor para manejar las citas médicas y el otro maneje mejor el baño y la alimentación. Una vez que hayan decidido estos roles, permita que su pareja acepte otros «retos» y evite el impulso de hacerse cargo de todo.
  3. Eviten los roles de «jefe-empleado». Uno de los padres suele asumir la mayor parte de las responsabilidades del cuidado del niño y las decisiones de atención médica. Con el tiempo, es posible que pase a tomar todas las decisiones sin preguntarle primero a su pareja: «¿Qué te parece?». Repentinamente, un padre es el jefe y el otro se siente como si fuera un empleado. Esto conduce al resentimiento. Si tu eres el encargado de cuidar del niño, no olvides mantener informada a tu pareja acerca de los temas relacionados con la atención médica, la escuela y otros aspectos de la crianza del niño. Esto ayuda a compartir las exigencias a menudo abrumadoras de cuidar de un niño con necesidades especiales. Y cuando esto ocurre, los encargados del cuidado pueden sentirse menos abrumados y sus parejas pueden sentirse menos asistentes y más iguales.
  4. Mantengan viva la llama. Cuando esté agotado y abrumado, es posible que crea que no le queda tiempo ni energía para la intimidad física. Pero el romance es lo que los une como pareja y los matrimonios más sanos priorizan el tiempo a solas. La intimidad le permite cuidarse de uno mismo y de su pareja de un modo que también fortalece la relación.
  5. Cuiden el tiempo a solas como pareja. Comprométanse a tener 20 minutos de tiempo a solas todos los días. Compartan una comida o una bebida favorita y conversen acerca de su día. De ser posible, pueden contratar a una niñera o cuidado temporal y tener una cita nocturna de forma regular. Cuando estén solos, traten de hablar de otros temas que no sean sus hijos. Esto fortalece el vínculo de la pareja y hace que sea más probable que trabajen como equipo cuando surjan dificultades.
  6. Discutan (a veces). Los desacuerdos son normales en cualquier relación. No ignoren sus diferencias de opinión; por el contrario, acéptenlas. Hablen para resolver sus diferencias e intenten escucharse verdaderamente el uno al otro. Pero asegúrese de que sus discusiones se enfoquen en la búsqueda de soluciones que tengan en cuenta los sentimientos de ambos. Las pequeñas discusiones esporádicas pueden prevenir discusiones más fuertes y emocionalmente devastadoras con el paso el tiempo.
  7. Haga frente a su agotamiento. Criar a niños con necesidades especiales requiere mucha energía. Se está en actividad desde la mañana hasta la noche y, en algunos casos, también durante la noche. ¿Cómo puede encontrar tiempo para su matrimonio si está física y emocionalmente agotado? Piense en lo que puede dejar de hacer. Tal vez la casa no esté perfectamente organizada; tal vez no ofrezca su casa para la cena de la próxima festividad; tal vez pueda comer en platos de papel para que sea más fácil limpiar. No está mal simplificar las cosas para tener tiempo y dedicarse a usted mismo o a su pareja.
  8. Tómese tiempo para usted mismo. Reconozcámoslo: Tu puedes sentir que tu pareja es una persona más que necesita o quiere tu atención. Y sin importar cuánto ames a esa persona, si estás emocionalmente agotado, tal vez no tenga nada para darle. Alimente su espíritu y podrá dar más a toda su familia. Tal vez pueda levantarse unos minutos antes y disfrutar de una larga ducha o pueda recurrir al cuidado temporal para ir al gimnasio o salir a caminar unas cuantas veces por semana. Piensa en lo que tu necesitas según tu estilo de vida y hazlo (sin sentirse culpable). Cuanto mejor se sienta, mejor podrá cuidar de otros.
  9. Aprenda a escuchar. Cuando tu pareja haya tenido un día complicado, reprima la necesidad de superar sus frustraciones con tus propios problemas. Por el contrario, escúchalo/a. Solidarízate con la situación, reconoce que su pareja necesita un descanso y demuestra tu aprecio por lo arduo del trabajo de tu pareja. Si escucha y ofreces tu reconocimiento, ayuda a evitar el resentimiento, que es tóxico para los matrimonios.
  10. Dí: «gracias». ¿Tu pareja se levantó temprano para que tu pudieras seguir durmiendo? ¿Tu pareja se tomó el día libre para hacer lo que tu le habías pedido? ¿Se pudo tomar tiempo fuera de la casa y hacer algo para ti? El aprecio es una emoción muy poderosa. Al decir gracias, tu reconoces los esfuerzos de tu pareja y recuerda de dónde provienen: del amor que siente por ti.

 

 

Cuando la convivencia se hace difícil

Todas las relaciones tienen altibajos. Pero si sientes que últimamente tu relación tiene más «bajos» que «altos», tal vez sea el momento de recibir la ayuda de un profesional.

Existen muchos buenos recursos para ayudar a los cónyuges y sus familias. Puede comenzar por preguntarle a un integrante del equipo de atención de tu hijo o al médico de cabecera si puede recomendarle a un profesional de la salud que se especialice en este tipo de trabajo. La terapia de pareja, los retiros o seminarios para parejas, los libros y otros recursos ayudan a muchas parejas a superar los obstáculos y volver a encontrar el rumbo.

 

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