Es bastante probable que conozcas a alguien que ha padecido cáncer, como un pariente mayor que tú o un miembro de la familia de un amigo tuyo. Pero a veces el cáncer afecta a los adolescentes y, cuando la persona afectada eres tú, la palabra cáncer adquiere un nuevo significado, uno que puedes vivir como algo muy personal y aterrador.

 

Si te han diagnosticado un cáncer, deberías saber que, aunque no es habitual que la gente desarrolle esta enfermedad durante la adolescencia, no estás solo. La buena noticia es que la mayoría de los adolescentes que tienen cáncer sobreviven y pueden volver a llevar una vida normal.

 

 

Aprender cosas sobre el cáncer

La palabra cáncer, en realidad, se refiere a un conjunto de enfermedades, en vez de a una sola. Lo que todas estas enfermedades tienen en común es que las células del cuerpo (las diminutas unidades que componen todos los seres vivos) se comportan de forma anómala. En una persona con cáncer, las células cancerosas crecen y se dividen de una forma descontrolada y acaban formando tumores.

 

Mucha gente que tiene cáncer (o que conoce a alguien que lo tiene) constata que el hecho de aprender cosas sobre esta enfermedad es una buena forma de entenderla mejor y de tener la sensación de que controla más su situación. Estar bien informado sobre el cáncer también permite que la gente se sienta más preparada para hacer preguntas relevantes y para responsabilizarse de las distintas opciones terapéuticas.

 

El cáncer tiene su propio vocabulario, y los médicos a veces se olvidan de que la gente que no sabe medicina pueda no entender algunos términos y expresiones. Si hay algo que no entiendes, pide que te lo expliquen. La mayoría de los médicos están encantados de explicar las cosas de una forma que sus pacientes puedan entender. Las personas que tienen cáncer a menudo cuentan con un equipo médico provisto de formación especializada para ayudarles a luchar contra esta enfermedad. Por lo tanto, si en algún momento no puedes acceder a tu médico, lo más probable es que un enfermero oncólogo (especializado en el tratamiento del cáncer) pueda responder a tus preguntas.

 

Otra forma de entender el cáncer es leyendo. Podrás encontrar toneladas de información y de recursos en bibliotecas públicas, librerías e Internet. De todos modos, deberás tener presente que puedes encontrar información (sobre todo en Internet) incorrecta o antigua. Si en tu búsqueda encuentras información que difiere de lo que te ha explicado tu médico, asegúrate de preguntarle al respecto.

 

Las personas que tienen cáncer y sus familias a menudo encuentran ayuda y consuelo en el hecho de compartir sus experiencias y aprender de otras personas que han pasado por situaciones similares. Hay diversas formas de compartir estas experiencias, desde los chats de Internet de los sitios sobre cáncer hasta los grupos de apoyo de carácter local donde la gente se relaciona cara a cara. Pídele a tu médico que te recomiende algunos de estos recursos de apoyo. Aunque no hay dos pacientes con cáncer que tengan exactamente las mismas experiencias, a veces hace muy bien saber que no estás solo.

 

Cuida tu cuerpo

Desde que eras pequeño, probablemente habrás oído una y otra vez que alimentarte bien y descansar lo suficiente son dos de las cosas más importantes que puedes hacer para mantenerte sano. Para las personas a quienes les han diagnosticado un cáncer, seguir una dieta nutritiva y equilibrada y dormir mucho son dos buenas formas de mantenerse lo más sanas posible durante el tratamiento.

 

Las personas que se están sometiendo a quimioterapia o a radioterapia pueden necesitar ayuda para alimentarse bien porque los efectos secundarios de estos tratamientos incluyen la pérdida del apetito y las náuseas. Puede ayudar el hecho de consultar a un dietista, un profesional que puede diseñar un plan dietético adaptado a las necesidades específicas de cada paciente.

 

El ejercicio físico también puede ayudar a las personas a mantenerse sanas durante la recuperación. Si estás recibiendo tratamiento contra el cáncer, tu médico te indicará si debes o no hacer ejercicio, con qué frecuencia e intensidad y si te iría bien hacer fisioterapia.

 

En cuanto puedas hacer ejercicio, averigua qué tipo de ejercicio te puede ayudar a ganar fuerza y energía. Hasta pasear tranquilamente puede ayudarte a encontrarte mucho mejor.

 

Cuida tu vida emocional

Es natural que una persona que sabe que tiene cáncer sienta muchas emociones. El enfado, el miedo, la tristeza y la ansiedad son reacciones habituales al hecho de padecer una enfermedad grave.

 

Los sentimientos y las preocupaciones pueden resultar angustiantes y agobiantes si nos los guardamos para nosotros mismos. Es importante que pidas ayuda para poder expresar y elaborar esas emociones. Algunos de los profesionales con quienes puedes hablar son los trabajadores sociales, los sacerdotes, los psicólogos y los psiquiatras. También puedes compartir tus sentimientos con adultos de confianza, como tus parientes o con los miembros de tu grupo de apoyo contra el cáncer.

 

Te puede ayudar mucho conocer a otros adolescentes que padecen cáncer. Puedes intercambiar información e ideas y aprender cómo otros chicos y chicas de tu edad han conseguido afrontar esta enfermedad. También hay muchas organizaciones médicas dedicadas a apoyar a los afectados por el cáncer, y algunas disponen de páginas web, así como de números de teléfono gratuitos que facilitan el acceso a la organización.

 

Por encima de todo, recuerda que, aunque padezcas esta enfermedad, primero eres una persona y después un paciente. El cáncer no es tu identidad; solo es una enfermedad que estás intentando superar.

 

Revisado por:  

Jonathan L. Powell, MD                                                                                                                               Division of Hematology/Oncology
Nemours/Alfred I. duPont Hospital for Children
Wilmington, DE