Todos me conocen como Pacho Toro, soy músico y suelo escribir
canciones, hace algunos años me hacía una pregunta

Escrito por: Francisco Toro

¿Habrá vida después del cáncer? –
Pero esta historia no se trata de mí, esta historia habla de una niña que a los tres años de edad fue diagnosticada de Leucemia Linfoide Aguda, una noticia que afectaría inmediatamente sus sueños, pero también el corazón de toda una familia, que para ese entonces, disfrutaba de su hermosa presencia. La pequeña Alana estuvo 42 largos meses en tratamiento con quimioterapias y nosotros, sus padres, estuvimos todo ese tiempo intentando comprender el porqué de todo eso que nos estaba sucediendo. La fe se había ido de la mano con nuestros planes.
La tristeza había acomodado un lugar para quedarse y recordarnos cada segundo todo eso que estaba ocurriendo. Era ahí donde aquella pregunta rondaba más y más mi cabeza.

Hoy comprendo que nunca fui el único que perdió la esperanza. Hoy entiendo que en el mundo hay muchas familias que han vivido situaciones similares. Por fortuna dejé de ser egoísta muy pronto y me dediqué a apoyar este difícil proceso de mi hija y le di tanto amor y le regalé tanto tiempo que ella correspondía con su buena actitud ante la vida que aún era suya y junto con mis guerreros de sangre, convertimos la cruel realidad, en una historia donde todo sería posible.

Juntos, despertaríamos cada mañana y aprovecharíamos al máximo nuestro tiempo para no tener cargos de conciencia. El álbum familiar se llenaría a cada segundo. La promesa de ser felices y valientes nos llenaría de esperanzas y Alana sonreiría en medio del desaliento. Ella jamás preguntó por su situación, jamás se dio por vencida, ella nos ayudó a estar de pie, a mirar de frente, todos crecimos como gigantes gracias a su fortaleza. Si hay vida después del cáncer.

Y aunque gracias a Dios nuestra hija se quedó en este mundo y ahora tiene 10 años, hay un nudo en mi garganta que desato día a día cuando escribo o cuando logro conversar con amigos y conocidos que quieren sentir un poco de eso que tanto bien me hizo en aquella época. Sentir que no estamos solos y sentir que juntos todo es posible.

Envío un abrazo de esperanza a todos aquellos que viven ahora mismo la angustia de no saber que pasará mañana.

Fotografia autorizada por su padre.