Una de las tareas más difíciles y agotadoras que un padre puede enfrentar, es el cuidado de un hijo con una enfermedad crónica, pues ademas de las necesidades médicas y físicas tendrá que hacerse cargo del efecto de tratar las necesidades emocionales que lleva el padecer una enfermedad crónica y prolongada tanto para su hijo como para los otros integrantes de la familia.

 

Cómo explicar una enfermedad a largo plazo en un niño:
Para ayudar a que tu hijo se adapte a una enfermedad grave, la comunicación sincera es fundamental. El hospital y los medicamentos pueden en un inicio ser aterradores para todos, por esto es importante entender que son necesarios para que tu hijo se sienta mejor.

 

Cuando le expliques la enfermedad y el tratamiento ofrece respuestas claras y sinceras que tu hijo pueda comprender, explica claramente los tratamientos y procedimientos a realizar y las posibles consecuencias de los mismos.

 

Debemos evitar la palabra “no sucederá”, por el contrario si un procedimiento es doloroso explica a tu hijo que lo puede ser, tranquilízalo expresandole que será momentaneo y que tu estarás allí para brindarle apoyo.

 

Busca asesoría en el equipo tratante de cómo brindar consejos para hablar con tu hijo acerca de la enfermedad, pronóstico a largo plazo y demás dudas que tenga.

 

ENFRENTANDO EMOCIONES:
Debes animar a tu hijo a hablar de sus miedos, a expresar sus sentimientos y preocupaciones frente a los cambios que vive su cuerpo. Pregúntale qué siente y escúchalo antes de hablar de tus propios sentimientos o de darle explicaciones. Los dibujos y la música pueden ayudar a tu hijo a expresar sus sentimientos y escapar por medio de fantasía a un mundo inventado por ellos mismos.

 

Expresarles que no son responsables de su enfermedad es mas que importante, dado que con frecuencia temen haber provocado la enfermedad por algo que pensaron, dijeron o hicieron. Tranquiliza a tu hijo expresándole que esto no es cierto y explícale con palabras sencillas qué es lo que causó la enfermedad, al igual que es importante que lo hagas con sus hermanos.

 

Muchas preguntas no tendrán respuestas sencillas, pero el solo hecho de escuchar y expresarle que es totalmente comprensible que tenga esos sentimiento, estará bien.

 

Es importante que los niños sepan que está bien sentir enojo por la enfermedad.
Si tu hijo pregunta “Por que a mi” puedes responder “No lo se”, pero explica que los médicos tienen o están buscando un tratamiento si es el caso. Si tu hijo dice “No es justo que este enfermo”, reconoce que tiene la razón.

 

Reconoce cuales son las preocupaciones y miedos específicos de tu hijo así puedes prepararte para abordarlos de una manera mas especifica. Los niños necesitan tiempo para hacerse a la idea del diagnóstico y los cambios físicos. Es muy probable que estén tristes, deprimidos, enfadados, con miedo o incluso, que nieguen la enfermedad. Considera solicitar ayuda profesional si ves signos de que estos sentimientos interfieren con la vida diaria o si tu hijo está retraído, deprimido y demuestra cambios radicales en sus hábitos de alimentación y sueño que no tienen relación directa con la enfermedad física.

 

PAUTAS DE CRIANZA EN NIÑOS CON ENFERMEDADES CRONICAS:
A pesar que tu hijo requiera una mayor atención y cariño por su enfermedad, también necesitan continuar con las rutinas de la niñez. La tarea más importante para los padres, y probablemente la más difícil, es tratar al niño enfermo de la manera más normal y natural posible. A pesar de las circunstancias, esto significa poner límites, establecer cuáles son las conductas inaceptables, seguir rutinas normales y evitar consentirlos. Quizás esto parezca imposible, en especial si tiene sentimientos de culpa o una gran necesidad de proteger a su hijo enfermo. Pero consentir o malcriar a tu hijo sólo hará que le resulte más difícil retomar las actividades diarias. Una vez que el niño abandona el hospital y regresa a su casa, la meta es volver a la normalidad.

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