Es frecuente como padres tener que enfrentar retos en los hábitos alimentarios de nuestros hijos, pero lo es aun mas cuando tu hijo tiene cáncer u otra enfermedad pediátrica crónica y debe ser sometido a quimioterapia y altas estancias hospitalarias;  se vuelve mas  difícil establecer límites, instaurar o mantener rutinas y hábitos.

 

Como ayudar a tus hijos en este sentido, es una de las preguntas mas frecuentes en la consulta oncológica pediátrica, siendo un tema realmente importante pues constituye  uno de los pilares principales en  la vida de los niños sanos y en el tratamiento de los niños con cáncer y de otras enfermedades crónicas pediátricas.

 

No sólo hay que tener en cuenta qué alimentos son más aconsejables y cuáles menos, sino que lo más importante es mantener una dieta equilibrada, e intentar evitar el consumo de nutrientes de una manera desequilibrada. La población general, y también la infantil, siguen una dieta que en muchos casos se aleja de las recomendaciones dietéticas, ya que es hiperproteica, hipergrasa, pobre en hidratos de carbono complejos, vitaminas y minerales.

 

En la elaboración de menús diarios/semanales, tendremos que elegir cuidadosamente, los alimentos que debemos ingerir a lo largo del día para conseguir aportar energía, macronutrientes y micronutrientes, en las cantidades más equilibradas y adecuadas para nuestro organismo.

 

Una dieta equilibrada será aquella en la que el 10-15% de la energía (calorías totales) corresponda a las proteínas, el 55-65% a hidratos de carbono y el 20-30% a grasas. Además, será necesaria una ingesta adecuada de alimentos ricos en vitaminas y minerales. Cuando la ingesta se reduce por falta de apetito, deberemos seguir manteniendo la misma proporción de nutrientes. Deberemos a su vez evitar la ingesta de calorías vacías, que son aquellos alimentos, como por ejemplo el azúcar blanco (refrescos), que aportan exclusivamente calorías sin aportar ningún nutriente más, y que quitan el hambre para la ingesta de otros nutrientes necesarios.

 

En general, las recomendaciones dietéticas para los niños con cáncer, son las mismas que las descritas como alimentación saludable para el resto de población infantil, aunque ocasionalmente, según la evaluación del estado nutricional, pueden requerir incrementar en mayor o menor medida, alguno de los nutrientes.

 

A continuación encontraran algunas  de las recomendaciones mas importantes.

 

¿En qué nos puede ayudar instaurar unos hábitos de alimentación adecuados?

— Crea rutinas y hábitos: Si instauramos un hábito adecuado con la alimentación, nos costará menos instaurar otros hábitos (de higiene, a la hora de recoger, a la hora de dormir).

— Fomenta la autonomía en los niños: Para que desarrollen su motricidad y autonomía, se debe dejar que los niños cojan el biberón o la cuchara, aunque tarden más. El sentirse autónomos y capaces, también repercutirá favorablemente en su autoestima.

— Influye en el desarrollo del habla: Al masticar y al tragar se está desarrollando la musculatura de la boca y la garganta, que también está implicada en el habla.

— Les ayuda a aprender a solucionar problemas: Si se enseña a los niños a solucionar los problemas con la comida, serán capaces de enfrentarse a otros problemas en edades posteriores. Si la resolución de los primeros conflictos con la comida es tranquila, consistente y rme, se les da un e caz modelo de solución de conflictos.

— Mediante los hábitos damos seguridad a los niños: Los niños tienen que entender que existen personas responsables que se ocupan de su bienestar, aunque protesten son conscientes de que no son lo su ciente maduros para asumir ese papel.

— El futuro: Un niño con buenos hábitos de alimentación, tiene muchas más probabilidades de convertirse en un adulto con una dieta equilibrada y una alimentación saludable.

 

 

Actitudes que nos van a ayudar….

Ser coherentes: Es importante introducir estilos de vida saludables en el resto de convivientes, ya que los niños harán lo que vean, no lo que se les diga.

Mostrar tranquilidad: Es importante cuidar el tono de voz y enseñar al niño a resolver los problemas de forma sosegada. En el caso de correr el riesgo de perder la paciencia, lo mejor es retirarse por un tiempo.

Ser consistentes: Hay que ser rme en la aplicación del método que hemos elegido, muchas veces necesitamos tiempo para ver un resultado satisfactorio. En muchas ocasiones, el comportamiento de los niños empeorará las primeras veces que aplicamos las técnicas porque implican una pérdida de privilegios para el menor. Si nos mantenemos rmes los niños entenderán que a través de la rabieta o el grito no van a conseguir sus objetivos y aceptarán progresivamente que las cosas en casa han cambiado.

Refuerzo de los comportamientos positivos e ignorar los negativos: Prestar atención y reconocer al niño todos los avances positivos hacia el objetivo que nos hemos propuesto —«¡Qué bien comes!», «¡Que contenta estoy!», va a propiciar que el niño repita estas conductas. No hay que olvidar que para un niño lo más importante es tener la atención de sus padres (sea atención positiva o negativa) y toda atención (aunque se trate de gritos o amenazas) supone un refuerzo. Por ello debemos tener cuidado de prestarle mucha más atención en los momentos positivos ya que de lo contrario estamos reforzando las conductas que queremos eliminar.

Hacerlo de forma progresiva: Son muchos los tipos de alimentos saludables, por lo que es importante adaptarse a situaciones individuales y gustos del niño. No es necesario que a uno le gusten todos los alimentos, pero sí que se deberá consumir una dieta los más variada posible.

 

Los cambios radicales pueden llevar a resultados contraproducentes y rechazo por parte del niño, por lo que es mejor realizar los cambios de una manera gradual. Se puede empezar por sustituir aquellos alimentos que deben evitarse o consumir con moderación por otros sustitutos más saludables. Posteriormente se irán introduciendo los alimentos de- citarios en la dieta.

 

 SUSTITUTOS SALUDABLES
  • SNACKS:  Patatas fritas, cheetos, Doritos, choclitos. REEMPLAZAR por:  Frutos secos, semillas de girasol, aceitunas.
  • Margarina, nata, crema.  REEMPLAZAR por:  Aceite de oliva, mantequilla de cacahuate, avellana
  • Zumos industriales azucarados REEMPLAZAR por: Zumos naturales de fruta.
  • Azúcar blanca refinada, zucarina espartamo.  REEMPLAZAR por:  Azúcar integral de caña, miel, sirope de ágave,  stevia.
  • Embutidos.  REEMPLAZAR por:  Jamón de pavo cocido.
  • Repostería industrial:  REEMPLAZAR por: repostería casera, galletas integrales sin azúcar, chocolate puro desgrasado +85%.
  •   Pasta y arroz blanco.  REEMPLAZAR por:  pasta y arroz integral.

 

Si como padre logras conseguir que tu hijo tenga hábitos alimenticios  saludables estarás  aportando  un valor incalculable a su vida a la enfermedad de tu hijo.

 

Dra. Diana Valencia

HematoKids

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