Es probable que esta sea una de las palabras más bellas que puedas escuchar cuando tu hijo ha estado luchando contra el cáncer.

 

La remisión se define como el período de tiempo en el que el cáncer está bajo control. A veces, se la describe como «parcial», lo que significa que el cáncer responde bien al tratamiento y está controlado. En ocasiones, la remisión es «completa», lo que quiere decir que el cáncer ya no puede detectarse mediante pruebas médicas. Cuando el cáncer ha estado en remisión completa durante varios años, los médicos pueden considerar que un niño está curado.

 

La remisión es un hito importante en el tratamiento del cáncer. Desde el punto de vista físico, significa que probablemente su hijo se sienta mejor, coma mejor y tenga más energía. Desde el punto de vista emocional, es una luz de esperanza. No es extraño que muchas familias con un niño cuyo cáncer está en remisión tengan deseos de hacer cambios en el estilo de vida que podrían ser beneficiosos para la salud de su hijo en el futuro.

 

Cambios a largo plazo en el estilo de vida

Muchas de las recomendaciones de salud para un niño con cáncer en remisión son las mismas que para el resto de nosotros: comer bien, hacer ejercicios, someterse a controles periódicos, no fumar. Sin embargo, para muchos padres, estas parecen ser más urgentes después de que un hijo ha estado enfermo.

 

Por supuesto, no debería exigirse a un niño con cáncer en remisión que se atenga a normas diferentes en comparación con el resto de la familia. Después de todo, no es posible poner un plato de vegetales frente a un niño mientras que todos los demás comen hamburguesas con queso. El objetivo es lograr que los hábitos saludables sean un asunto familiar. Al incorporar, a veces de a una, las conductas saludables a la vida cotidiana de su familia, todos se benefician.

 

A continuación se incluyen algunos consejos específicos para que comience por el buen camino:

Asegúrese de que su hijo reciba la atención de seguimiento adecuada

Los controles y las visitas para el cuidado de la salud son importantes para todos, pero son absolutamente imprescindibles para los niños con cáncer en remisión.

El oncólogo de tu hijo recomendará un programa de seguimiento que puede incluir exámenes físicos, análisis de sangre y exámenes por imágenes. Cumpla con este programa, incluso si tu hijo parece estar perfectamente bien y no presenta ningún tipo de síntoma. Este control exhaustivo es la mejor forma de detectar y tratar los problemas potenciales lo antes posible, ya sea que estén relacionados con el cáncer o con los efectos tardíos del tratamiento.

 

A medida que los niños crezcan y comiencen a manejar su propia atención médica, es recomendable proporcionarles los historiales médicos, de modo que puedan cumplir con las visitas de seguimiento programadas en los años venideros.

 

Si tu hijo es un niño o adolescente sobreviviente del cáncer infantil no dudes en continuar el seguimiento por el especialista, si no lo estas haciendo o deseas una atención mas personalizada no dudes en consultarme.

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