Ser madre de un  niño ONCOLOGICO es muchas veces suspenderte como mujer.
Que tus proyectos y sueños queden congelados. Y ver cómo la vida y el mundo sigue girando frente a tus ojos y tu ahí viendo todo a través de la ventana de un hospital. 
Es tener una maleta siempre lista, por que nunca se sabe cuándo puede aparecer el fantasma de la fiebre. 
Es ser feliz con ese bocado de comida que no aparecía hacía semanas.
Y sentir que el aire entra al cuerpo con ese pinchazo certero. 
Es transmitir La Paz y aguantar el llanto mirando los ojos cansados de tu hijo; aunque sientas que te estás muriendo.
Es aprender a vivir con la impotencia y la cruel realidad, que no se le puede ahorrar el sufrimiento a los hijos.
Es esa mujer que se arrodilla todas las noches a orar y pedirle a Dios que salve a su hijo y que no la deje con los brazos vacíos.

Es esa mujer que espera que su hijo se duerma para poder llorar, porque delate de el  se tiene que ver fuete y segura.

Es la mujer que le pide a Dios le de las fuerzas para levantarse todos los días por que a veces siente que ya no lo va a poder lograr.

Es la mujer que ruega fortaleza para estar a la altura de su valiente hijo…. Siempre
Esta es una realidad que nos sucede a muchas madres,

Solo nos queda , seguir pidiendo fortaleza y fuerza para está dura prueba  y coraje para poder enfrentar cada día durante y después de la enfermedad, con el hijo vivo o fallecido.
#mi

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 Dedicado: Kevin «tu mi milagro de amor».

Yessie Tarazona