Cuando emprendemos el viaje de ser padres, algunos lo hacemos planeándolo, deseándolo y a otros les llega por sorpresa;  pero al final comprendemos que  es el viaje mas intenso y revelador de nuestras vidas;  llenamos  el equipaje de ilusión, sueños, proyectos y amor,  un amor que con el pasar del tiempo es infinito e incalculable.

 

Planeamos nuestra vida como la deseamos «perfecta» y sin saber, sin darnos cuenta aprendemos que la vida nos sorprende y transforma lo que para nosotros es perfección, y un día cualquiera recibes la noticia que tu hijo tiene cáncer olvidando las banalidades por la que otros tienden a preocuparse.  Empiezas a vivir un mundo que tiene otros valores y sentido.

 

Cuando estudias oncología te preparan para afrontar enfermedades difíciles, unas con pronósticos pobres, pero en tu interior sabes que  el 95% de las enfermedades oncológicas pediátricas pueden curarse, y es así como al igual que cuando tu soñaste con tu hijo sano, yo sueño y trabajo con la convicción de poder ofrecer un tratamiento curativo con calidad de vida.

 

Inicias el tratamiento, un tratamiento que tiene un promedio de duración de 1 a 2 años, y es así como emprendes otro viaje al lado de una nueva familia, los ves crecer, compartes con ellos sus preocupaciones, tristezas y alegrías,  sin darte cuenta ya hacen parte de ti; aprendes de los mas pequeños a vivir y disfrutar del día a día,  de los adolescentes a vivir con la intensidad y el ímpetu de su juventud;  y de sus familias aprendes a  no sentir cansancio, a ser incondicional.  Deseando finalizar su tratamiento con un hasta pronto y no un hasta siempre.

 

Pero a veces los días no son fáciles como lo ha sido hoy, necesite respirar profundo una y otra vez para expresarle a 5 niños, 5 familias que su hijo tiene cáncer, y el mismo día que otros 3 continuaban con soporte oncológico paliativo, finalizando mi día con el adiós de uno de mis pacientes para siempre; fueron 9 abrazos,  9 madres que necesitaron apoyo y  consuelo.  Debo confesar que no pude contener mis lagrimas…